jueves, 3 de enero de 2013

Hoy he subido de nuevo la montaña.
Subir montañas se ha convertido en algo usual en mi vida.
Siempre ha estado llena de cuestas.
Desde pequeña.

Pero ahora me gustan.
Pero ahora las recorro con, por placer.
Pero ahora entiendo que cuando se hace con placer la subida es gozosa.

Recorreré con entrega a todas,
me fundiré con ellas
con el placer y gozo de la propia vida.

Y hoy aprendí algo nuevo en mi carrera hacia la montaña,
algo de lo que en mi carrera como corredora no me había dado cuenta
(ya podía leer revistas de deporte, pero no las leo, ni sé si hablan de este para mí descubrimiento):

Si en cada zancada empujo con el pie,
con la planta del pie,
con la misma zancada y el mismo esfuerzo -salvo por el del pie-
avanzo más
mucho más.

Y que subimos la montaña y la bajamos en menos de veinte minutos.
Las cosas no son lo que parecen:
ni las dificultades lo son realmente.

Desde cualquier punto del valle se ve la montaña;
desde la montaña, cualquier punto del valle.

Y del valle luego a conquistar la playa,
salvando con el amor todas las distancias.
Siendo una todas.

Hay algo mucho más grande en todo lo que se ve -más que lo que se ve con la venda puesta-
Y que se describe por sí mismo.

A mí, me llena el alma.

Me sobrepondré sin ninguna duda.

¡Felicidades!


[jueves 3-1-13, Güímar, Tenerife]

1 comentario:

  1. Me alegro mucho de tu descubrimiento, fue el mismo que hice yo hace un par de años...yo lo llamo: caminar con el eje centrado, alcanzar la cima a cada paso.

    Qué belleza has de estar sintiendo. Me alegro mucho por ti. Cuando vengas ya nos contaremos qué tal las vacaciones. De momento sigo visitando el facebook desde ordenadores ajenos desde los cuales no puedo mantener conversaciones.

    Un beso muy grande. Feliz año nuevo enérgico.

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