domingo, 28 de julio de 2013

DESOBEDIENCIA

La desobediencia.
Hay que enseñar la desobediencia
inscrita en la decisión libre de la mente que busca conocerse sin falsedades.

Hay que enseñar la desobediencia,
el caminar por nuevos senderos,
más allá de vallas desvencijadas por miedos
que nunca en el desarrollo de la naturaleza existieron
sino que fueron impuestas por la cobardía.

La desobediencia natural para el pensamiento crítico,
para la genuina vivencia,
para la personal comprensión de -y no la resignación a- los misterios
-que los hay, muchos-,
ni para alimentar las imposiciones de otros seres limitados
que nunca fueron ni serán dioses
-aunque así se vendan.
O somos Uno, o no hay Dios.

Hay que enseñar el acto libre
Ése que llena el corazón y fortalece los huesos
medicina natural para el alma entera,
excitación en las mejillas y sonrisa amplia frente al sol maduro.

La alegría de vivir
según la propia voluntad
encontrando placer y salud en el trabajo de la autosatisfacción,
ése en que se da
y se recibe tanto
que no queda otro deseo sino el de compartirlo con el resto de la humanidad,
Ése en que la destrucción y el análisis siempre no sólo son inferiores, sino que alimentan a la creación que unifica,
como una gran inyección de animal oxitocina en el parir de la vida,
que nunca refleja dolor.

Hay que enseñar (pues, siendo lo natural, nos coartaron desde el nacimiento y hay que reaprenderlo) -y a vivo ser-

LA DESOBEDIENCIA,

EL ACTO LIBRE

Y LA ALEGRÍA DE VIVIR.


A mi sobrino, para que siempre que quiera salga de su cama a dormir con quien quiera, y en lo demás así sucesivamente..., aunque tenga que hacerse en la noche de quien se interpone en el día. Porque no somos, ninguna naturaleza, para vivir separados, sino para compartir la alegría de sabernos abrazados. Fuenlabrada 28 de julio de 2013, 12:14

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