domingo, 7 de julio de 2013

Libertad

Corre el niño hacia el campo,
solo, alegre, seguro de que es cuidado.

Se transformará todo su cuerpo cuando,
en la soledad,
no tiene más mano que la suya para asegurarse vivo,
más ojos que los propios para afirmar su existencia,
más decisión que la interna para sobrevivir en la adversidad.

En este momento, menor o mayor, no podrá jamás volver a su inocencia:

Deberá dar el primer paso adelante como mujer, como hombre, pensando y actuando según su criterio, de acuerdo o no respecto al de los demás,

O un terrible paso hacia atrás consumido por la pereza o la falta de valor: someterse a algún protector a quien entregue su propia fuerza.

Y así nos hacemos -individuos y sociedades- fuertes, libres y felices
o mezquinos, truncados y déspotas esclavos.

28:38, domingo 7 de julio de 2013
Fuenlabrada

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