sábado, 30 de agosto de 2014

Anteanoche el ángel

Así me contó el ángel que teje los sueños ha dos noches,
y lo demás, me lo contó una amiga:

Érase una vez un padre
que llevó a su hijo a las putas

Y a ese niño entre las piernas se le torció el rabo.

Y érase un hombre que no era-
por no atreverse a los hombres que amaba a querer.

Y por no ser hombre ni con los hombres
tampoco fue hombre con su mujer
-no podía ser.

Sólo deseaba y solo
desde su escondrijo mirando el mundo
y a escondidas.

Un hombre que guardaba silencio de sí mismo a candado cerrado,
cada año que pasaba su corazón estaba más apretado
pues no se daba a conocer.

Creció cobarde de sí mismo,
Y de la palabra hizo su arma de mentira
con que a los demás al engaño someter.

Hablaba siempre del otro,
de la sociedad y de Vuesa Merced.
Pero nunca hablaba, nunca, de su propio sentimiento y ser.

Su mujer se marchó, pues no lo quiso.
A otros les hacia gracia su disfraz y se quedaron,
aunque siempre se marchaban al atardecer
y quedaba su corazón frío y solo.

Así pasó el maldito más años.
Qué se le va a hacer.
Quien pasó por su lado pudo verlo.

Pero aquesta es su historia
y la de cada uno, cada uno debe atender.

Así que aquí se acaba esta memoria,
la de un hombre que fue cobarde
toda su vida.


Fuenlabrada
Sábado 30 de agosto de 2014, 0:47

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