sábado, 12 de marzo de 2016

Ciega (Llena)

Entonces quedé ciega,
por un momento.

Tal había sido la belleza del destello,
la hermosura de la flor en el camino,
la melodía con que trinaba el mirlo desde el fondo de su cuerpo.

Mas cuando el destello dejó de brillar
y no hubo más noche para verlo;
cuando, tras siete días, la flor se mustió,
siguiendo su naturaleza;
cuando el pájaro dejó de cantar
para volar a otro árbol,

Sentí el vacío del abandono,
la tristeza de la soledad,
el dolor de haber amado lo que es efímero.

Entonces, envuelta en lágrimas, volví la espalda.

Y allí estaba Yo
Misma
aún Mirándome,
sonriente,
Diosa;

Esperándome, sin tiempo,
para retomar el Camino.

12/3/2016
23:47
Fuent-Labrada

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