domingo, 23 de octubre de 2016

Me emborracho.
Y tengo ganas de escribir.

Te recuerdo, Juanjo,
como si fueras una lámpara de disco en el techo.

Todo son luces artificiales.

Pero ahí.
No aquí dentro. Sino ahí fuera.

Ya sabes. Esto se trata de un juego.

No.
Yo no lo sabía.

Nada demasiado en serio.
Salvo la elección que debes tomar.

Un camino te permite seguir siendo libre,
El otro todo lo contrario.

Y así será,
Como el juego de la Oca,
Toda la Vida Cósmica.

...

Se han tirado dos al tren
Que ya no querían seguir jugando.
Aquí.

Mi pregunta es si saben que están en un juego.
Si saben que ellos tienen el poder.
Si han aprendido eso en la vida, o si lo sabían, antes de morir su cuerpo.

O si no lo sabían,
Y serán presa fácil del pánico en el siguiente mundo,
Porque aquí su corazón estaba muerto sin su propio latido de verdadero conocimiento...

Yo,
Si algún día me tirara a las vías,
Ahora lo haría pensando en subir al cielo.
A ese donde todos, en una 9a dimensión, estamos.
O eso creo.

Al menos, que ahí podemos subir.

Lo haría sin rencores,
Sin miedos,
sin dolor.

Sólo porque así lo deseo.

Porque soy libre.

E igual que puedo cambiar mi plato de comida
O mi trabajo,

Puedo

Cambiar de Vida.



Fuenlabrada, domingo 23 de octubre de 2016

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